Campagnoli: "Hay que recuperar la capacidad de convivir sin destruirnos"
La diputada pilarense reflexionó sobre el tedeum del 25 de Mayo y la encíclica de León XIV ante el deterioro del vínculo social.
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La diputada nacional por Pilar Marcela Campagnoli se pronunció tras el tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana por el 25 de Mayo y la reciente publicación de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, para advertir sobre lo que definió como el desafío más urgente del país: "recuperar la capacidad de convivir sin destruirnos".
En su análisis, Campagnoli tomó como punto de partida la homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien durante el tedeum afirmó que "Argentina sangra de inequidad" y llamó a poner fin a la confrontación permanente: "Basta de arengar la división y la polarización, porque nadie se salva solo", sostuvo el arzobispo.
También señaló que "hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad".
La legisladora encontró en esas palabras una coincidencia profunda con el mensaje de León XIV, cuya encíclica alerta sobre la deshumanización impulsada por la cultura digital, el uso de la inteligencia artificial sin ética y la pérdida de vínculos reales.
Para Campagnoli, ambos mensajes apuntan al mismo fenómeno: una civilización que avanza tecnológicamente mientras retrocede en términos humanos.
Señaló que la sociedad argentina enfrenta hoy un agotamiento emocional visible: ciudadanos que ya no dialogan sino que atacan, jóvenes atravesados por la violencia, adultos dominados por la agresividad y una política que con frecuencia alimenta la confrontación en lugar de desactivarla.
En ese marco, la diputada pilarense subrayó que una sociedad puede atravesar crisis económicas, inflación o incertidumbre, pero que cuando pierde empatía y sentido humano el daño se vuelve más profundo y difícil de reparar.
Advirtió que no alcanza con crecer económicamente si el deterioro emocional avanza, ni con modernizar tecnología si se destruyen los vínculos entre las personas.
“Pero tal vez la frase más inquietante no fue esa. Tal vez fue la descripción de una sociedad donde el otro dejó de ser un hermano para transformarse en un enemigo. Violencia verbal. Agresión constante. Humillación pública. Fanatismos. Desprecio. Crueldad cotidiana”, enumeró.
“En tiempos donde las redes sociales premian el insulto, donde la política muchas veces vive de la confrontación permanente y donde el dolor ajeno se relativiza según quién lo padezca, el mensaje de la Iglesia parece plantear una alarma ética”, señaló.
"Recuperar la capacidad de convivir sin destruirnos", concluyó la legisladora, es hoy el desafío más urgente de la Argentina.
