Uso de anestésicos, bajo la lupa: hallan muerto a un enfermero en Palermo
El caso se da tras la reciente muerte de un anestesiólogo por sobredosis de fentanilo y propofol.
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Un enfermero de 44 años fue encontrado sin vida en su domicilio del barrio porteño de Palermo, donde fue hallado sentado en una silla del comedor y sin signos vitales.
En la vivienda se encontraron numerosos fármacos de uso hospitalario, lo que abrió distintas líneas de investigación para determinar las causas del fallecimiento.
El hombre fue identificado como Eduardo Betancourt. Su cuerpo fue hallado luego de que, tras tres días sin comunicación con su entorno, su familia realizara un aviso a la Policía. Su hermana, que viajó desde Entre Ríos, ingresó al departamento —ubicado en la calle Fray Justo Santa María de Oro— y lo encontró sin vida.
En el lugar se secuestraron tres teléfonos celulares, ampolletas, una jeringa, una aguja y guantes de látex. En un primer relevamiento, se contabilizaron cuatro ampollas abiertas, entre ellas de fentanilo y midazolam.
Entre los fármacos de uso hospitalario que se encontraron en la cocina había propofol, lidocaína, difenhidramina, dipirona, hioscina, fentanilo, diclofenac, clonazepam, midazolam, dexametasona, adrenalina, haloperidol, metoclopramida, diazepam, ketorolac, cloruro de potasio, ceftriaxona, penicilina y succinilcolina.
La investigación quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 21, que interviene para determinar las circunstancias de la muerte, mientras se aguardan los resultados de las pericias médicas y toxicológicas.
Contexto reciente
El caso se da en un contexto de investigaciones recientes vinculadas al uso de anestésicos fuera del ámbito médico. Semanas atrás, un anestesiólogo fue encontrado muerto en su departamento, también en Palermo, en un hecho que derivó en una causa judicial paralela por la presunta utilización indebida de fármacos de uso hospitalario.
En ese expediente se analiza el acceso, la posible sustracción y el consumo de sustancias como propofol y fentanilo, que no se comercializan de manera libre y requieren condiciones estrictas para su administración.
A partir de esa investigación también se indaga la realización de encuentros privados donde se habrían utilizado este tipo de medicamentos bajo supervisión informal, lo que abrió una línea de pesquisa sobre el uso extrahospitalario de anestésicos, en fiestas denominadas “Propo Fest”.
