Prisión preventiva para el acusado de dos homicidios vinculados al narcotráfico
Rodolfo Nicolás Carballo Escobar también está señalado como responsable de haber acribillado a un hombre en Derqui y a otro en CABA.
:format(webp):quality(40)/https://pilardetodoscdn.eleco.com.ar/media/2026/02/dictan_presion_preventiva_para_acusado_de_ejecutar_a_un_hombre_en_pilar.jpeg)
El Juzgado Federal de Campana dictó el procesamiento con prisión preventiva de Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar, ciudadano uruguayo, acusado de ser el autor material de dos homicidios agravados cometidos bajo la modalidad de sicariato, en causas asociadas a disputas internas del narcotráfico. La resolución, firmada por el juez Adrián González Charvay, consideró acreditado que ambos crímenes fueron ejecutados con una misma arma de fuego, con numeración suprimida, y mediante un accionar planificado.
El primero de los asesinatos ocurrió el 12 de octubre de 2024 en Presidente Derqui, cuando Marcelo Nicolás González Algerini fue atacado a balazos mientras se encontraba dentro de su vehículo, en el barrio Monterrey. De acuerdo con la investigación judicial, el agresor se desplazaba en un Jeep Renegade, desde el cual efectuó al menos diez disparos sin descender del rodado, para luego huir rápidamente del lugar. En ese momento, Caraballo Escobar utilizaba una identidad falsa —“Joaquín Amoros Sanguinetti”— y el alias “Nicolás”, estrategia destinada a evitar su identificación.
Tras el homicidio, los investigadores allanaron el domicilio de González Algerini, donde secuestraron más de tres kilos de cocaína, junto con balanzas y otros elementos utilizados para el fraccionamiento de estupefacientes. Ese hallazgo reforzó la hipótesis de que el crimen estuvo vinculado a conflictos dentro de una estructura narco, en el marco de un ajuste de cuentas.
El segundo hecho investigado se produjo el 12 de diciembre de 2024, en el barrio porteño de Recoleta. Allí, Fabián Sturm Jardon, quien residía en Pilar, fue asesinado de siete disparos por la espalda cuando descendía de un automóvil frente a un kiosco. Luego del ataque, el tirador le sustrajo una riñonera y escapó. El arma utilizada —una pistola Glock con silenciador y numeración limada— fue abandonada en un vehículo de apoyo, que posteriormente fue localizado por personal policial.
Los peritajes balísticos confirmaron que esa pistola había sido utilizada tanto en el crimen de Recoleta como en el homicidio cometido en Derqui, dato clave para unificar ambas investigaciones y señalar a Caraballo Escobar como ejecutor de los dos asesinatos.
“Ajuste de cuentas”
En la causa intervino la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), que aportó elementos sobre los vínculos entre las víctimas y organizaciones dedicadas al tráfico de drogas a gran escala. Según el expediente, González Algerini, Sturm Jardon y Caraballo Escobar mantenían relaciones directas con el negocio narco, y el rol del imputado habría sido el de sicario contratado, actuando “por precio o promesa remuneratoria” bajo órdenes de un tercero aún no identificado.
La resolución judicial sostiene que los homicidios se produjeron en el contexto de un ajuste de cuentas narco, motivado por disputas económicas, apropiación de dinero y droga, y presuntas traiciones dentro de la organización criminal. En ese esquema, Caraballo Escobar habría sido convocado para ejecutar a quienes habrían incumplido acuerdos internos del grupo.
El robo de la riñonera tras el crimen de Sturm Jardon fue considerado un elemento que refuerza el móvil económico, al igual que la metodología reiterada en ambos hechos: planificación previa, uso de identidades falsas, armas no registradas y una ejecución rápida, rasgos asociados a operaciones profesionales.
El análisis de teléfonos celulares, registros de cámaras de seguridad y declaraciones testimoniales, entre ellas las de la pareja de Sturm Jardon y la novia de González Algerini, permitió reconstruir un escenario previo de amenazas y reclamos de dinero, con menciones a “la teca”, en alusión a droga o efectivo presuntamente sustraído. Antes de su muerte, Sturm Jardon había recibido audios intimidatorios en los que se le exigía la devolución de bienes y se lo amenazaba con represalias, con referencias directas al homicidio ocurrido en Derqui.
Otro punto incorporado a la causa fue un ataque sufrido por el propio Caraballo Escobar en septiembre de 2024, cuando denunció —también bajo identidad falsa— un intento de homicidio y robo. Para los investigadores, ese episodio se inscribe en la misma escalada de violencia originada en disputas internas por dinero y cocaína.
La investigación también determinó que Sturm Jardon estaba vinculado al asesinato de González Algerini y que, al momento de ser ejecutado en Recoleta, pesaba sobre él un pedido de captura por ese crimen. Además, se estableció que, tras el homicidio de Derqui, Sturm habría ingresado a la vivienda de la víctima, forzando una puerta trasera, y se habría llevado distintos elementos, entre ellos tres paquetes de cocaína.
