
Después de nueve años de lucha, Nano podrá seguir viviendo en el país
El caso involucró a los tribunales de España y Argentina. Finalmente se respetó la voluntad del niño que reside en Pilar.
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Tras casi una década de litigios en tribunales de la Argentina y de España, el proceso de restitución internacional que involucró a un niño pilarense llegó a su fin.

Es que en el Juzgado de Familia Nº 1 de Pilar, los progenitores de Nano, hoy de 13 años, firmaron un acuerdo que cerró definitivamente el conflicto judicial iniciado cuando aún era muy pequeño.
El entendimiento reconoce de manera expresa la voluntad del menor de continuar viviendo en la Argentina junto a su madre, Victoria Ferraiuelo, una decisión que había sido manifestada por el niño en reiteradas oportunidades ante distintos ámbitos judiciales y profesionales.
“Estamos en una posición bastante positiva, porque acabamos de firmar el acuerdo, que en teoría terminaría con la parte de litigio de esta causa, que inició hace ya nueve años”, expresó Ferraiuelo en declaraciones periodísticas.
En efecto, la causa tuvo su origen en España. En 2010, Victoria y su pareja de entonces se mudaron a Madrid, donde en 2013 nació Nano. Tras la separación, la madre quedó a cargo del niño y, años después, regresó a la Argentina.

Así, en 2017 se presentó el primer pedido de restitución internacional, lo que dio inicio a un extenso recorrido judicial en ambos países.
En 2018, la Justicia española otorgó la custodia a la madre y autorizó el regreso definitivo del niño a la Argentina, donde se radicó en Pilar y consolidó su centro de vida. Sin embargo, en 2019 el conflicto volvió a reactivarse con nuevas presentaciones judiciales, que culminaron en una resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en septiembre de 2024.

Ese escenario permitió avanzar hacia una salida consensuada. Con la intervención del Juzgado de Familia Nº 1 de Pilar, a cargo del juez Nicolás Horacio Strobino, las partes alcanzaron un acuerdo que prioriza el interés superior del niño y establece un régimen de viajes periódicos para sostener el vínculo con su padre y su familia en España.
“Después de tantos años de lucha, de Juzgados, de pasillos, de expedientes y de papeles fríos, finalmente logramos un acuerdo. Como siempre, en los acuerdos no se está siempre del todo contento, pero, por lo menos, el fin es la libertad de Ignacio”, planteó la mamá del menor.
Ferraiuelo resaltó que se trató de un entendimiento entre las partes en el que no hubo intervención de la Justicia. “La justicia estaba dispuesta a restituirlo. Lo que logramos, a través de un acuerdo que contó con la intervención del Juzgado de Pilar y el nuevo juez, que por suerte es muy humano y defensor de los niños, fue un acuerdo con la contraparte en el que el padre reconocía la voluntad de Nano de vivir en Argentina”, consignó la mujer.
En cuanto al niño, la mujer expresó que “Nano está feliz y ya está queriendo programar muchas cosas de todo lo que no ha podido vivir en todo este tiempo. Es volver a respirar un poco y lo importante es que Ignacio recuperó su libertad”, cerró la mujer.



