Se hunden 30% las ventas en Pilar y crece la preocupación
El dato surge de un relevamiento de SCIPA. Alertan por caída sostenida, suba de costos y consumo retraído en todos los rubros.
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Las ventas en comercios de Pilar registraron en marzo una caída interanual del 30%, de acuerdo a un relevamiento elaborado por la Cámara de Comercio local (SCIPA). El dato refleja un escenario de retracción del consumo que impacta de manera generalizada en la actividad.
Según explicó el secretario de la entidad, Mauro Moris, la baja se da en un contexto marcado por inflación persistente y condiciones de financiamiento poco favorables, especialmente en el uso de tarjetas de crédito. “La gente no está comprando porque no hay plata y la financiación es muy mala”, resumió.
Caída generalizada en todos los rubros
El informe abarca distintos sectores del comercio minorista y muestra una tendencia homogénea: ningún rubro presenta crecimiento.
Entre los más afectados aparecen la construcción y los insumos vinculados, tanto en grandes compras como en ventas minoristas. También se registran bajas en indumentaria, ferretería y otros segmentos que suelen reaccionar antes ante los cambios en el consumo.
Incluso rubros considerados más estables evidencian retrocesos. En alimentos y bebidas, la caída se ubicó entre el 6% y el 7%, mientras que los medicamentos también mostraron un comportamiento similar, un dato que suele encender alertas por tratarse de consumos básicos.
Costos en alza y márgenes en retroceso
Desde el sector advierten que el problema no se limita a la caída en las ventas. En paralelo, los comercios enfrentan una suba constante de costos, tanto en alquileres como en servicios y logística, impulsados en parte por el incremento de combustibles.
Esta combinación genera una fuerte presión sobre la rentabilidad. “Los productos no se pueden aumentar porque no hay ventas, pero los gastos siguen subiendo”, señalaron desde SCIPA.
El escenario obliga a muchos comerciantes a ajustar estructuras para sostener la actividad. En ese marco, aparece la preocupación por el empleo, aunque destacan que existe resistencia a tomar decisiones drásticas. “Es muy difícil despedir gente, sobre todo en PyMEs donde hay un vínculo cercano”, planteó Moris a Pilar de Todos.
Consumo retraído y cruce con la visión oficial
El diagnóstico del sector apunta a una multicausalidad detrás de la caída: pérdida de poder adquisitivo, paritarias por debajo de la inflación y una tendencia del consumo orientada a lo estrictamente necesario.
En ese contexto, Moris también se refirió a los dichos del ministro de Economía, Luis Caputo, quien sostuvo que la baja en el consumo no responde a una falta de dinero sino a un cambio de comportamiento, con personas que destinan sus ingresos al ahorro para la compra de bienes durables, como motos.
Desde la mirada del comercio local, esa interpretación fue relativizada. “No sé si están viviendo una realidad alterna”, expresó el dirigente, al tiempo que remarcó que la situación cotidiana dista de ese diagnóstico.
Según explicó, si bien pueden observarse señales de ordenamiento en variables macroeconómicas, la realidad en el mostrador es distinta. “Una cosa es la teoría y otra la práctica. Vos no podés dejar de comprar mercadería o esperar a que bajen los precios porque tenés que pagar alquiler, sueldos y sostener tu negocio”, afirmó.
En esa línea, insistió en que la caída del consumo está directamente vinculada a la falta de ingresos disponibles. “La gente compra lo mínimo indispensable”, sintetizó.
