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Miércoles, 29 Agosto 2012 21:04

Tras 7 años de prisión, liberaron al asesino de Gisella Vallejo

Susana, junto a familiares de víctimas de la inseguridad, en una de las marchas para pedir justicia. Susana, junto a familiares de víctimas de la inseguridad, en una de las marchas para pedir justicia.

Carlos Ariel Leiva había sido condenado a 14 años en la cárcel, tras confesar ser el autor del crimen de la adolescente, pero sus abogados apelaron. Como la sentencia no quedó firme le corrió el 2 x 1. Indignación en la familia de la víctima.

Carlos Ariel Leiva fue liberado el pasado 22 de mayo, por decisión del Tribunal Oral Criminal 6 de San Isidro,  tras pasar 7 años en prisión, al haber confesado en 2004 ser el autor del asesinato de Gisela Vallejo.

Gisella fue ahorcada hasta la muerte y su cuerpo arrojado en un descampado céntrico de Pilar en noviembre de 2000, luego de salir de un boliche.

Pero no fue sino hasta 2004 cuando una mujer aseguró que su novio, con quien vivía en Capital Federal, aseguraba haber asesinado a una muchacha en Pilar. Ella acercó esa información a la Fiscalía de Pilar a cargo de Julio Ferrari, en donde se solicitó el pedido de indagatoria. Leiva confesó. Dijo que “el diablo” había entrado en su cuerpo, y por eso sintió irrefrenables necesidades de asfixiar a Gisella.

La Justicia lo condenó en 2006 a 14 años de prisión, pero sus abogados apelaron la medida ya que señalaban que el asesino era inimputable pro factores psíquicos y porque supuestamente habría actuado bajo los efectos de la marihuana y el alcohol.

La causa recayó en Casación, aunque sin resolución, según contó la mamá de Gisela a Pilar de Todos, Susana Aguiar.

Ya desde hace unos meses Susana había intentado sin suerte conocer la situación de Leiva. Algo intuía. “Yo sabía que le iba a correr el 2 x 1, porque todavía estaba cuando él fue detenido, lo que disminuye a la mitad las penas cuyas sentencias no están firmes. Y como madre lo sentía, lo sabía”, relató Aguiar.

Pero Susana se enteró de la peor manera. No se lo transmitió la Justicia, sino otra madre de una víctima de asesinos: Adoración Gutiérrez, cuya hija fue secuestrada y asesinada en 2000. Adoración, para asistir a otros familiares de la inseguridad, trabaja en el Centro de Protección de los Derechos de la Víctima en la provincia de Buenos Aires, luego de haberse recibida de abogada en 2008.

Susana se dirigía allí para intentar conocer la información que hace 3 meses solicitaba, y le era negada sistemáticamente, por la Justicia.

“Me enteré de la peor manera, no por la Justicia, que se ve que no existe, sino por otra madre a la que le mataron a su hija. Si la sentencia hubiera quedado firme, cosa que nunca pasó, esto no ocurría. Sé que las leyes son así, pero ya que la Justicia no lo condena como corresponde, lo que quiero es la condena social”, finalizó Aguiar.

 

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