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La voz de la experiencia
José Iacurto: “La gente tiene que entender que Manuel Alberti necesita un concejal”
El primer edil que tuvo la localidad aseguró que le molesta que no quieran que haya representantes en el Concejo Deliberante. Durante su gestión se lo consideró “un hombre inmanejable” que consiguió mejorar la calidad de vida de los habitantes. “Un legislador tiene la función de llevar la voz de los vecinos al poder legislativo”, afirmó.
La pelea por la representación de la localidad de Manuel Alberti dentro del Concejo Deliberante sigue manteniendo a los vecinos en vilo. Y más a aquellos que alguna vez tuvieron la oportunidad de acceder a una concejalía asumiendo la responsabilidad de conseguir mejorar la calidad de vida de la población. Ese es el caso de José Iacurto, el primer representante dentro del Poder Legislativo que tuvo la localidad en la década del ´80, con la vuelta de la democracia. Hombre proveniente de la Unión Cívica Radical, asegura que durante su gestión nunca faltó a una sesión ordinaria porque su función esencial era la de otorgarle visibilidad al pueblo y llevar la voz de los vecinos al recinto.
Su mirada analítica hace pensar que las vanidades hay que dejarlas de lado para poder pensar en los habitantes de la localidad. En ese sentido Iacurto sostiene que es imprescindible la representación para Manuel Alberti dentro del cuerpo.
“La gente tiene que entender que Manuel Alberti necesita un concejal”, disparó.
Alertado por la puja actual en la que sectores encontrados llegaron a decir que Alberti no necesita concejales, Iacurto aseguró sentirse molesto: “Yo me siento muy molesto de que no haya representantes en el Concejo Deliberante; si los vecinos no tienen representantes van a quedar a merced de los de otra zona”, señaló el ex edil.
Durante su gestión, Iacurto llevó a Manuel Alberti importantes obras que hicieron que la localidad comenzara a hacerse visible.
“Al llegar a Alberti me puse de lleno a trabajar en política con el fin de conseguir el apeadero; conseguí que existiera el Registro Civil, y realizar la primera calle asfaltada - que se la habíamos pedido al entonces Gobernador de la Provincia; él era de mí mismo signo político y cuando se la fui a pedir me la negó -; finalmente logramos hacerla con el apoyo de Luis Lagomarsino (intendente de Pilar en ese entonces, de extracción peronista)”; recordó Iacurto. Brindarle al pueblo esos beneficios se logró con creces, y eso tiene una explicación. “A lo mejor fue porque yo era un hombre inmanejable porque tenía ideas propias, pero mi función era para los vecinos que me habían elegido sin importar el tinte político”; reflexionó Iacurto y agregó que en un comienzo la tarea no fue fácil: “Al principio estabamos en el fondo del bloque pero poco a poco conseguimos que nos prestaran atención y que nos tengan en cuenta”.
Su trabajo fue haciendo aparecer frutos teniendo como principal objetivo las necesidades de su pueblo. “Yo me debía a mi vecindario; quería que Manuel Alberti estuviera en el consenso de Pilar y a partir de mi gestión se comenzó a conocer más a la población. Ya no era una localidad aislada, era una que pesaba y quería vivir”, se emocionó el ex edil.
En la actualidad, Iacurto sabe que los tiempos no son los mismos. “Ahora lo triste es que se regalan candidaturas pero no se saben valorar, algunos creen que trabajar dentro del Concejo Deliberante es un paseo y todo color de rosa, pero eso no es así; sólo me gustaría que el que nos represente; vaya y trabaje por el pueblo”, señaló Iacurto y alerto: “El que piense que el Concejo es un lecho de rosas, que se prepare para acostarse en las espinas”.
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