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Proyecciones
que alarman
Cuatro
chicos por día abandonan la escuela en Pilar
Un
trabajo de la Dirección de Escuelas reveló que en 21 establecimientos
hubo 131 deserciones. Estiman que son más de 600 por año lectivo.
Especialistas piden más recursos para afrontar el problema.
Por
Patricia Alba
Están
en la edad en donde la educación es obligatoria. Pero hay
otra realidad que los obliga a tomar el camino opuesto. Se calcula
que en Pilar unos cuatro chicos abandonan la escuela por día
para no retornar nunca más.
Durante el ciclo lectivo, se estima que entre 600 y 700 chicos
dejan la escuela (el calendario escolar cuenta con 180 días),
cifra que no se ve más engordada por los enormes esfuerzos
que desde los Gabinetes Psicopedagógicos emprenden para
evitar una fuga más numerosa. De hecho, los números
no incluyen a los chicos que en algún momento llegan a
desertar y luego reingresan al sistema educativo, cerca de un
40% más.
Se trata de un índice de deserción que, si bien
se sitúa en los mismos niveles que en otras regiones de
la provincia de Buenos Aires -por encima del 1% de la población
en edad escolar-, no puede dejar de encender una fuerte luz de
alerta. "Sí, estamos en esos índices de deserción
al año", aceptaron, escuetos, desde la sede local
de Jefatura Distrital.
Las proyecciones se basan en un estudio realizado en Pilar por
la Dirección de Psicología dependiente de la Dirección
General de Escuelas de la Provincia sobre un total de 21 escuelas
primarias básicas de Pilar, Alberti, Villa Rosa, Manzanares,
Villa Verde, La Lomita, La Lonja, Villa Astolfi, Peruzzotti, Villa
Morra, Derqui y Del Viso, en la que estudian 12.889 alumnos.
Para arribar a esos resultados se tomaron como parámetros
al último semestre del año 2005 y al primero del
año 2006.
Ese relevamiento, encarado por la psicopedagoga Marcia González,
reveló que sobre ese total de alumnos, 222 abandonaron
el colegio, de los cuales 81 fueron reinsertados y 131 no regresaron.
"Este es un trabajo que hicimos sobre 21 escuelas de Educación
Primaria Básica, en donde detectamos índices que
si bien están dentro de la media no dejan de preocupar",
reflexionó González en diálogo con Pilar
de Todos.
La deserción escolar, coinciden los especialistas, es un
derivado de otras problemáticas sociales que empujan a
los chicos a tomar la decisión de abandonar la escuela
y Pilar no está exento de este problema.
A la hora de arrojar una explicación que de cuenta del
causante de estos índices, los especialistas coinciden
en que las principales causas de deserción escolar están
fuertemente vinculadas con casos de fracaso escolar, diversas
adicciones y, muy marcado en las chicas, el avance de los embarazos
precoces.
Además, otro de los factores que incide en la deserción
es la sobreedad, entendiendo por esto, aquellos chicos que se
encuentran desfasados en edad con respecto a sus compañeros.
En este sentido, el estudio arrojó que del total de los
12.899 alumnos, unos 1.024 tienen edad por arriba de lo que corresponde
para el año, índice que muchas veces empuja al alumno
al camino de la deserción.
Es importante destacar que la sobreedad se evidencia con mayor
acentuación en el segundo ciclo de las escuelas primarias
básicas.
Causas
La problemática es extensa y nuevamente se pone de manifiesto
que las cifras están relacionadas con la situación
social en crisis que en los últimos años se ha acentuado,
provocando serios conflictos institucionales.
Las derivaciones del problema son varias, pero una de las más
llamativas tiene que ver con que los jóvenes vislumbran
un futuro incierto, pertenecen a familias desarticuladas y en
el mayor de los casos pasan de la infancia a ser adultos en un
lapso muy corto, a lo que se le suma el hecho de que en esta situación
llegan a realizar tareas relacionadas con el mundo del trabajo,
muchas veces en "situación de calle".
Ante este panorama, la deserción se ve acentuada dentro
de la franja adolescente, constituida por chicos en riesgo social.
No es errado pensar que indefectiblemente estas circunstancias
derivan en otras más graves ya que los jóvenes,
al no tener un anclaje firme dentro de la sociedad, se manifiestan
con conductas autodestructivas. En este sentido, la psicopedagoga
Marcia González afirmó: "En Pilar se ha detectado
una gran cantidad de casos de intento de suicidios y exposiciones
a situaciones de alto riesgo por parte de los chicos, con lo cual
debemos entender que esto es alarmante".
Trabajo
en las escuelas
Ante esta situación de desamparo en la que se encuentran
los adolescentes, las autoridades educativas no se sienten ajenas
a su responsabilidad, aunque se evidencia que los recursos con
los que cuentan son escasos. En una primera instancia, dentro
del partido de Pilar, los especialistas resaltan rasgos significativos
que ayudan a comprender la situación actual de crisis.
Entre ellos, aseguran que el distrito manifiesta una alta polaridad
social en la que se mezclan la instalación de barrios cerrados,
countries, clubes de golf, shoppings e institutos privados, con
asentamientos, villas y escuelas deplorables (muchas veces ocultadas
con el objeto de inculcar en el imaginario colectivo la idea de
que Pilar está habitada por gente de un alto nivel adquisitivo).
Sin embargo, a la hora de avizorar un horizonte, las manos para
trabajar no alcanzan. Es importante destacar la labor que ejercen
los Gabinetes Psicopedagógicos que operan en las escuelas,
pero a la vez se torna imprescindible manifestar que dentro de
los límites del distrito, la ayuda es insuficiente. En
este sentido, Marcia González afirmó que Pilar cuenta
con 114 servicios educativos y tan sólo 28 equipos de trabajo,
los cuales al verse desbordados deben repartir su accionar en
todas las escuelas. "Nos faltan muchísimos recursos
y por las características de Pilar, deberíamos contar
con más equipos de trabajo", cuestionó González
y agregó: "Existe una resolución ministerial
que pauta claramente que, de acuerdo a las características
escolares que tenemos en el distrito, deberíamos contar
con un equipo por escuela, y en algunas hasta es necesario mas
de uno".
Sin embargo, el presupuesto educativo es acotado para atender
estas necesidades que dependen estrictamente de la Dirección
General de Escuelas de la provincia.
De esta manera, continúa dificultándose la ayuda
para contener a los adolescentes en riesgo de deserción,
quienes al ver acotadas sus posibilidades de acceso a un futuro
propicio manifiestan su angustia a través de conductas
violentas.
Es así que en los establecimientos se detectan casos de
chicos cuya historia está atravesada en un 90% por la violencia,
ya sea social, familiar y / o institucional, según se desprende
del mismo estudio.
Mientras tanto, los profesionales se preguntan cómo hacer
para abordar las problemáticas de los alumnos en riesgo,
protegerlos, evitar que abandonen la escuela, casi sin recursos.
Políticas sociales
Si bien es cierto que la crisis económica y política
sigue afectando a la comunidad, es preciso entender que la deserción
escolar es una preocupación que debe ser subsanada. Más,
si se tiene en cuenta que la misma afecta a una franja cuya edad
es cada vez menor. Garantizar el acceso a las escuelas y la permanencia
en la institución de los chicos en edad escolar es responsabilidad
del Estado. En ese sentido, González afirma que "el
Estado debe instaurar políticas sociales que protejan a
los menores, garanticen la existencia de instituciones con sus
recursos correspondientes, además de brindar espacios,
mejorar las condiciones de los docentes y extender sus políticas
a otras áreas como la salud, ya sea física como
mental".
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Datos
Escuelas
relevadas: 21
Matrícula: 12.889 alumnos
Desertores: 131
Recuperados: 81
Indice de sobreedad: 1.024
Total de servicios educativos en Pilar: 114
Gabinetes psicopedagógicos: 28, que se comparten
entre todos los establecimientos.
Estimado deserción por Jefatura Distrital: entre
500 y 600 alumnos por año.
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